El efecto Kuleshov

Aunque tenga un nombre largo y sofisticado, el efecto Kuleshov es en verdad, un recurso bastante sencillo e intuitivo. Fue planteado por un ruso, el señor Lev Kuleshov, durante los años 1920s: recordemos que el cine en sí es un arte muy joven, así que no fue mucho después de su incepción.

Lo que este efecto plantea es que mediante el montaje cinematográfico o la edición de video, como queramos llamarle, se puede lograr sentido con la contraposición de dos planos distintos. Es decir, una especie de ilusión que se genera cuando vemos una toma relacionarse con otra por estar “pegadas”.

Dejenme explicarme mejor. Para eso voy a tomar el ejemplo del mismísimo Kuleshov.

Plato de sopa, niña yaciendo en un cajón, mujer acostada en un diván; siendo vistas por un hombre con la misma expresión facial

Aquí vemos una misma toma repetida tres veces: el rostro de un hombre bastante inexpresivo.

Cuando en una pieza audiovisual ponemos esta toma junto a otra, llegamos a distintas interpretaciones. En el primer caso, tras unos segundos de un inserto de un plato de sopa, la cara de este hombre (la cual nosotros interpretamos está mirando al plato) nos genera una sensación de hambre. En el segundo caso, lo mismo, pero con una niña que yace en un ataúd. Sentimos que este hombre se encuentra triste, reflexivo. En la tercera, vemos como a la imagen de esta mujer atractiva le sigue plantada una mirada penetrante, llena de admiración o de deseo.

El efecto Kuleshov en definitiva tiene dos grandes puntos. En primer lugar resalta la importancia de la edición en el audiovisual, ya que es una herramienta muy potente como generadora de sentido; y por el otro lado hace hincapié en cómo nosotros, por un número de reglas de lenguaje cinematográfico a la cuales nos hemos ido acostumbrando, interpretamos cosas en una película o en un video que no necesariamente están allí de forma literal.

Pensemos brevemente en el primer plano, puede ser el primer plano de este hombre. Nosotros sabemos que se utiliza para resaltar la expresión facial de una persona, ya sea que se encuentre emocionada, triste, extasiada, dolorida, pensativa, etc. Pero cuando recién fue introducido en el cine, los espectadores tenían la sensación de que a aquellas personas les habían cortado la cabeza.

Ya sea tras históricamente absorber todas estas convenciones o no, resulta evidente de que la audiencia es quién termina dotando de sentido lo que ve en una pantalla.

Florencia Papa

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